SIEMPRE HABRÁ UN PEDACITO DE TI EN MI CORAZÓN
Te acabas de enterar de que el mejor amigo al que habías dedicado tu vida y que por él cobraba algo de sentido, murió hace un par de semanas....y te lo han estado ocultando.
Retrocedes unos paso y rompes a llorar mascullando ahogada en lágrimas, lastimeras palabras de dolor rompen tu frágil garganta; esa noticia se convierte en el detonante de tu desesperación, tu rabia silenciada y contenida durante años.
Te hubiese gustado despedirte de aquel amigo incondicional que te escuchó y te apoyó en silencio tantas veces, que te devolvía un simple aullido sollozante o una respiración profunda, sin esconder palabras vanas y llenas de odio.
Simplemente articulan a decirte que les daba pena recordarlo y por esa razón habían olvidado tener en cuenta que ese pequeño animal que les habias confiado habia dejado este mundo con un bramido de dolor.
En esos momentos sólo tienes ganas de huir y gritar tan fuerte que tan sólo escuches tus propios lamentos muy lejanos; tan lejanos que se terminan desvaneciendo en la profundidad de tu alma.
Explotas, dices todo lo que tu pequeño amigo incondicional habia escuchado durante tantos tiempo, y que te consolaba posando su pata sobre tu pierna; tu alma se parte en dos y tu dolor ebulle como la espuma de una coca-cola recién agitada.
Ya no puedes derramar lágrimas, tus ojos se inyectan en sangre, y escupes todo aquello que tanto daño te hizo; mencionas cosas que carecen de sentido, divagas por tu dañado corazón.
Ahora nadie te escucha, pero necesitas que lo hagan, pierdes el control de la situación, gritas cada vez más fuerte, esperando que alguien te escuche, pero tus palabras son vanas y sin sentido, lo único que recibes son quejas y más gritos; vuelves a romper a llorar, esas palabras te hacen daño, sintiendo que a nadie le importas, que el único ser al que te tomaba en cuenta ya no esta contigo.
Deseas la muerte. Es lo único que devolvería la paz a tu alma, dejando que el rencor y la ira se desvanezcan con cada oscura lágrima que derraman tus venas.
Ya te echo de menos.
Espero que allí donde estes sigas brincando como siempre.